30 de octubre de 2014

Pueblos Abandonados de Burgos: Ochate

Para este reportaje viajamos a uno de los pueblos abandonados sobre el que más leyendas se cuentan. Un lugar que se suele tener por misterioso, y con una larga historia. Epidemias, maldiciones, tumbas infantiles... Se trata de Ochate.



Mucho se ha dicho sobre este pueblo deshabitado, y desde aquí queremos contar tanto su historia como sus leyendas para ver cuánto de cierto hay en ellas. La historia de Ochate comienza en tiempos muy lejanos, hay indicios de población de la Edad del Bronce. De época romana se ha encontrado un importante resto arqueológico: una estela hallada junto a la ermita de Burgondo.


Después tendrían que pasar muchos siglos hasta encontrar los primeros documentos escritos que nos hablan del pueblo de Ochate como tal. La primera mención data del año 1025, y en ella se refiere a Ochate con el nombre de Gogate.

Primera mención escrita sobre la existencia de Ochate. Señalado con un cuadro rojo, se puede leer "Gogate, una rega". Fuente: http://www.ochate.com/primerareferencia.htm

A finales del S. XIII se produce el primer despoblamiento de Ochate, por aquel entonces llamado Chochat. Entre 1295 y 1522 la zona estuvo deshabitada, y con la nueva expansión de poblaciones del S. XVI el antiguo Chochat ya adquirió el nombre definitivo de Ochate. Sobre los nombre del pueblo, conviene aclarar algo. Se ha dicho que Ochate quiere decir "puerta del frío",  "puerta secreta" o incluso "puerta de Gog", algo que encajaría con la leyenda negra que envuelve al pueblo. El problema es que para saber el auténtico significado del nombre de un lugar es conveniente ir hasta su forma más antigua, la mencionada Gogate. De ella se podría deducir que en realidad su significado es "paso alto", lo que haría referencia a su localización en el camino que unía Treviño con Vitoria bordeando la Peña de Arrate..

El siguiente documento que nos habla de Ochate, ya con su nombre actual, es de 1566. Menciona la finalización de la iglesia de San Miguel de Ochate.

La iglesia de San Miguel Arcángel, de la que hoy sólo queda la torre. Fotografía de G. López de Guereñu Galarraga. Fuente: http://www.ochate.com/comoera.htm

Desde ese momento Ochate estuvo habitado hasta su final el 1934. Siempre fue un pueblo pequeño, alcanzando el medio centenar de vecinos en sus mejores momentos en el primer tercio del S. XIX. Vivía fundamentalmente de la ganadería, y en menor medida de la agricultura. Como curiosidad, también era zona de recogida de setas (concretamente de los famosos perrechicos).

El final del pueblo llegó a principios del S. XX, cuando el Camino Real Nuevo de Vitoria a Laguardia dejó a Ochate apartado de la principal vía de comunicación. Ahora los pueblos mejor situados eran Imírui y Uzquiano, y muchos de sus vecinos se trasladaron a estos pueblos. A esto se unieron años de malas cosechas por sequías y granizadas. La población fue cayendo, hasta que en 1934 se marchó el último habitante del pueblo. Desde ese momento las casas que aún quedaban en pie sirvieron como refugio para pastores.

Ya sin población lo siguiente que perdió Ochate fueron sus edificios. Comentaremos su historia a lo largo de nuestra visita, que no comienza en el propio Ochate, sino en el cercano pueblo de Uzquiano. Allí podemos ver la magnífica portada románica de la iglesia de San Miguel de Ochate.




 

La historia de la portada de la iglesia probablemente sea el hilo conductor de la historia del propio Ochate. Su lugar actual lo ocupa desde 1964, cuando la iglesia de San Miguel fue derribada por orden del Obispado. Su argumento era que los daños en el templo eran irreversibles, y además destruyendo la iglesia se pretendía evitar que las imágenes fueran profanadas. Ese mismo año, el párroco de Uzquiano decidió unilateralmente mandar una cuadrilla de albañiles para desmontar la portada y llevarla a su pueblo. Fue una solución expeditiva y muy cuestionable ya que en aquellos momentos había más pueblos en disputa por la portada. En cualquier caso, de esta forma se consiguió salvar la portada. De la iglesia sólo queda la torre, ya dañada y vandalizada.

Sobre la portada románica hay otro misterio: La iglesia de San Miguel no era románica. Como hemos dicho, se terminó de construir en el S. XVI, y la portada es anterior. Entonces, ¿cuál es su origen? Según avanzamos en nuestra visita encontraremos una posible explicación, siviéndonos de la gran investigación llevada a cabo por Antonio Arroyo y Julio Corral.

Desde la portada podíamos ver Ochate en la lejanía, así que nos pusimos en camino. El pueblo que aparece más cerca es Imiruri.




A la entrada del pueblo están los restos de una de las últimas casas que conservó su tejado. Con el tiempo los propietarios decidieron terminar de derribarlas para evitar males mayores, ya que Ochate se estaba conviertiendo en un lugar bastante transitado. Exploramos los restos de las viviendas, y por desgracia poco se puede saber de su historia porque ya no queda demasiado.





Nos acercamos a la emblemática torre de San Miguel, el edificio más reconocible de Ochate. Es lo último que queda de la iglesia, y por desgracia ha sufrido numerosos ataques de vándalos aparte del desgaste del tiempo. En la torre se han grabado psicofonías, lo que le da al lugar un aura de misterio.








Desde la iglesia nos encaminamos hacia el otro edificio importante del pueblo, la ermita de Burgondo. Siguió utilizándose después de la despoblación de Ochata, y de hecho una de las campanas de la iglesia acabó en la ermita en 1940. Por desgracia un incendio en 1985 acabó con el edificio, y desde entonces también ha sido víctima del vandalismo. La ermita también tiene sus leyendas, como la del padre Villegas, que desapareció sin dejar rastro en 1868, o el medallón que apareció durante una tormenta, cuando un rayo cayó sobre el tejado de la ermita y en el lugar del impacto se encontró ese medallón.

Vista de Ochate desde la ermita de Burgondo. Al fondo pueden verse los pueblos de Imiruri y Uzquiano.



Restos de la espadaña de la ermita.

Se ha hablado de las inscripciones de la ermita, y de cómo añaden más misterio a la historia de Ochate. En nuestra visita nosotros sólo hemos podido ver unas pocas marcas de cantero, y otros grabados como el de la fotografía. Además, hay numerosos grafittis modernos.




Aquí debería estar el altar mayor, y por las marcas de las paredes parece que es el lugar donde comenzó el fuego que destruyó la ermita en 1985.



Junto a la ermita crece esta enorme encina centenaria, testigo de la historia del lugar.





Después de explorar el pueblo nos quedan algunas preguntas sin resolver. No hemos encontrado tumbas de niños alrededor de la torre, ni hemos tenido la sensación de estar en un lugar maldito. También nos quedaba por aclarar cuál es el origen de la portada románica. Encontraríamos respuestas en la última etapa de nuestra visita.

Volvimos desde la ermita hasta el pueblo, y desde ahí cruzamos una bajada de agua, el Hoyo de Ochate, y subimos a un alto cercano. Allí encontramos la necrópolis, las tumbas excavadas en la roca.



Es difícil dar con ellas si no se conoce su ubicación exacta, pero encontrarlas hace que se cierre el círculo de la historia de Ochate. Para empezar, son mucho más antiguas que el pueblo de Ochate, o al menos que el pueblo que ahora podemos visitar. Además, estos enterramientos se solían situar junto a los lugares de culto, por lo que se puede suponer que habría una iglesia cerca. La iglesia de San Miguel es posterior y está separada claramente por el Hoyo, así que puede pensarse que hubo otra iglesia anterior en otro lugar, y efectivamente, según el historiador Elías Rubio es posible que el antiguo Gogate / Chochat estuviera en ese lugar, en el Alto de San Pedro. Y es precisamente allí donde se encontraron restos de una anigua ermita, la de San Pedro de Chochat, posible localización original de la portada de Ochate.

Por lo tanto, la portada viajó con los habitantes del pueblo. Desde el viejo Chochat se trasladó a Ochate, y cuando Ochate fue abandonado y los habitantes se trasladaron a los pueblos cercanos así lo hizo una vez más la portada.

Respecto a las tumbas, hay que decir que aunque son pequeñas su tamaño coincide con las de muchas otras necrópolis de la época (como en la ermita de San Frutos de las Hoces del Duratón). También es cierto que entre ellas hay tumbas de niños, pero no son nada extraño. La leyenda ha situado la necrópolis rodeando la solitaria torre de la iglesia, en la que se grabaron voces de origen desconocido. Finalmente, la realidad es otra aunque sigamos sin poder explicar el origen de las voces.

También se dice que tres epidemias sucesivas aniquilaron a los habitantes del pueblo maldito, pero las pruebas documentales apuntan a que en el momento de aquellas epidemias la población prácticamente no cambió, y cuando sí que hubo muertes por epidemia fue durante la Gripe Española de 1918.

Acabamos nuestra visita sabiendo más sobre Ochate, un pueblo sobre el que ha caído una leyenda negra. Siempre hay misterios que no podemos explicar pero también hay mucho que podemos aprender, y en Ochate hemos encontrado ambas cosas.



Para terminar, quiero agradecer a Antonio Arroyo el haber prestado un par de fotos para nuestro reportaje, y su página web es una magnífica fuente para aquellos que quieran saber más sobre el pueblo de Ochate. Podéis consultarla haciendo clic aquí.

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